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Os dejo mi artículo en el blog “otras miradas” de Público y  el vídeo de mi interpelación en el pleno del pasado  22 de abril, respecto al mismo tema.

Volver, el título de la película del manchego e internacional director cinematográfico Pedro Almodóvar, me inspira el comienzo de este artículo. No lo hago para referirme a una historia de ficción, sino a una dramática realidad que hoy viven miles de compatriotas.

Volver, este es el deseo de cerca  de medio millón de españoles que se encuentran en el exterior. Y que vuelvan, es una necesidad para nuestro país.

Son los jóvenes que marcharon de España  a otros países durante los últimos años buscando una alternativa profesional. Es toda generación que en su mayoría (seis de cada diez)  piensa que para tener alguna oportunidad laboral tienen que salir de nuestras fronteras.

Es mi generación, hombres y mujeres, que se esforzaron en su formación y en su cualificación. Familias que hicieron todo lo posible por darles la mejor educación , y una apuesta también de todos desde la inversión pública que logró tener la juventud mejor preparada de nuestra historia.

Son jóvenes que no se han marchado por gusto, no por “espíritu aventurero”. No es “movilidad exterior” es una auténtico exilio económico. Por eso, es fácil comprender que su deseo es volver, porque no marcharon libremente sino obligados por la realidad que sufrían aquí.

Se trata de sus expectativas, de sus deseos, sus sueños… A esto debe que responder la política. Desde la política no solo se deben gestionar los datos, las estadísticas y los presupuestos, nos corresponde también  dar respuesta a los anhelos de las personas.

Y este Gobierno, no ha hecho nada. Rajoy ha obviado esta realidad como obvia la realidad de nuestro mercado laboral.

Los datos no pueden ser más negativos, la tasa más alta de desempleo juvenil de Europa con una tasa del 53,3 según Eurostat. La precariedad y los raquíticos salarios son una realidad incontestable. Y el capital humano que tenemos en otros países es un despilfarro que no podemos permitirnos.

Estas circunstancias se producen o se han agravado como consecuencia de  las decisiones  de este Gobierno, singularmente su reforma laboral.

Es un Gobierno que se equivoca en la decisión política y que es incapaz e inepto para desarrollar actuaciones que serían positivas para paliar este problema. Me refiero a la gestión que ha hecho del Programa de Garantía Juvenil  regulado en el Real Decreto-ley 8/2014, de 4 de julio, de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia.

Un programa impulsado por los socialistas en Europa y dotado por el Fondo Social Europeo con, según palabras de la Ministra en junio de 2014, con 2.800 millones en coste total para los años 2014-2020, de los cuales 2.360 serán ayuda europea.

El Gobierno no ha sido capaz de ponerlo en marcha, todo un año perdido.

2014 se ha perdido en la articulación de un nuevo sistema burocrático, en paralelo a los Servicios Públicos de Empleo, para el registro de los beneficiarios que, a 31 de diciembre de 2014, alcanzaba la cifra de 20.660 inscritos,-  ahora alrededor de 40.000 – frente a los más 800.000 desempleados menores de 25 años a los que se dirigía, y desconociéndose si cuentan con un itinerario de inserción individual y, en consecuencia si tienen una oferta de formación o empleo.

Son 800.000 personas que necesitan ayudan, presupuesto dispuesto para darles una respuesta y un Gobierno inepto para hacerlo.

El grupo socialista ya ha registrado para su debate la próxima semana todo un paquete de propuestas dirigidas a la juventud exiliada y recuperar su talento, evitar que otros marchen y la lucha contra en empleo precario. Si no ofrecemos alternativas de futuro a  los jóvenes de nuestro país, estaríamos dejando sin alternativas de futuro al propio país.