Aquí os dejo mi artículo en Público del día 14 de mayo

 

Esta semana seguimos con actividad parlamentaria en el Congreso: pleno, comisiones, ponencias legislativas,… Pero a nadie se le escapa que la mayoría de nosotros  y de nosotras, Diputados y Diputadas, tiene la vista puesta en el  24 de mayo.

Es una cita electoral muy importante, la antesala a las próximas elecciones nacionales,  y donde nos jugamos el modelo de país que queremos.  Se examina el austericidio y las políticas de la derecha en la mayoría de comunidades autónomas y municipios, y entran en juego otros partidos políticos como  Ciudadanos o Podemos.

CapturaA las personas que nos gustan la política, a los periodistas o sociólogos, nos divierten las campañas electorales.  Al menos, a mí siempre me divirtieron. Yo disfruto de estos días.  El contacto con los compañeros, los debates, actos públicos, concreción de programas, elección de la imagen y la cartelería, pegada de los carteles… Toda una fiesta de la democracia.

Confieso que esta campaña la afronto con algo más de desazón.  Desazón por el sufrimiento y la incertidumbre que veo entre mis conciudadanos.   Hombres y mujeres desempleados sin esperanza,  trabajadores que no llegan a principio de mes, jóvenes que se marchan del país,  estudiantes que abandonan por ausencia de becas,  enfermos que a los que no llega la atención en las interminables listas de espera,…

Todo esto es lo que tenemos que definir, es lo que condicionamos con nuestro voto.

En Castilla-La Mancha,  mi región, hemos vivido en carnes propias, la dureza del PP en el Gobierno. Tenemos a Cospedal como alumna aventajada de Rajoy.   No hace falta que hablemos en nuestro mítines de la eliminación de las ayudas a los libros de texto, o del cierre de comedores escolares, o la eliminación del transporte escolar. No es necesario contar como han reducido las ayudas a la dependencia o el estado y la atención en nuestros hospitales o centros de salud.  Todos, si no personalmente, en nuestro entorno más cercano hemos padecido estas situaciones.

En este escenario se está desarrollando esta campaña electoral, amenizada por los vomitivos casos de corrupción, que asedian al Partido Popular sin que ninguno de sus dirigentes se inmute.

Tengo confianza en el futuro más cercano. Confío plenamente en la fuerza  transformadora de nuestra democracia.   Y la tranquilad de saber que pertenezco a un partido, el Partido Socialista, que impulsó y promovió los mayores avances sociales que ha vivido España.

Soy optimista y pienso que estamos en condiciones de liderar los gobiernos del cambio que devuelvan la esperanza y el bienestar a una inmensa mayoría.

Los nuevos partidos se tendrán que retratar y posicionar en este tablero. No vale con oponerse a todo, incluso a la gobernabilidad sin plantear alternativa  como está ocurriendo en Andalucía.

Son muchos los hombres y mujeres que en estos días, como nosotros, también tienen la mirada puesta en el próximo 24M. Saben de lo que salga de las urnas depende el futuro de sus vidas y las de sus hijos,  nietos o nietas. En estos años duros, la ciudadanía ha reforzado su compromiso y responsabilidad política, por eso auguro una importante participación. Y pido la confianza para un partido como el PSOE que ha demostrado capacidad de diálogo, ambición de gobierno para una mayoría y protagonizado los grandes hitos de avances en las CCAA y Ayuntamientos de nuestro país.

¡Qué hable el pueblo! ¡Y seamos responsables con el mandato que nos encomienden las urnas!