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Aquí os dejo mi artículo en el blog de Público

 

Está el  Gobierno muy optimista con los datos del paro y la recuperación económica.  Hay que valorar estos datos macroeconómicos y desear que cada día sean mejor por el bien de España y de quienes aquí vivimos. Pero no puedo compartir ese optimismo. No lo comparto, porque tras lo datos observo una realidad bien distinta. Una realidad cercana de familiares, amigos o conocidos a los que la recuperación no ha llegado.

La recuperación económica no puede ser a cambio de todo, incluso de la renuncia de los mínimos derechos laborales. La recuperación económica o va aparejada de una recuperación social o no es recuperación. Rajoy y compañía, están en otra clave. Da la sensación que la estadística les impide ver la realidad , o quizás peor, que tras los datos quieren enmascarar su nefasta gestión.

Un buen balance de la reforma laboral del PP es el reciente informe de la OCDE.  Del mismo se extraen algunas conclusiones muy preocupantes como que España tiene la  mayor tasa de jóvenes trabajando de forma involuntaria en empleos a tiempo parcial. Un 22% frente al promedio OCDE 4%. Se constata que su salario  ha descendido un 35% desde 2008 a 2014. La Agencia Tributaria lo sitúa en apenas 500 euros.

Alerta el informe que a la juventud española no le queda más  remedio que aceptar ese tipo de contratos. Es eso o nada. Especialmente importante es la advertencia de que este tipo de “subempleo” afecta a la autoestima, que incrementa el riesgo de padecer pobreza. E incluso incide en la pérdida de competencia o a que su formación quede obsoleta.

Esta es la realidad.  La que está en la calle. La que nos cuentan los periódicos. Los medios de comunicación de nuestro país, traen día sí y día también, ejemplos de la angustia con que viven hoy muchas personas su situación económica como consecuencia del desempleo o del empleo precario.

Me llamó la atención una información que titulaba: “He tenido 130 contratos en dos años”. 130 contratos en dos años son 1,2 contratos a la semana.  Este chico, a efectos de estadísticas contabiliza por cada uno de sus contratos firmados. Bien para Báñez, pero sólo para ella.

Recuerdo también la denuncia de una licenciada en Administración y Dirección de Empresas que reconocía había trabajado en sitios “donde el becario forma al siguiente becario”. Más de la mitad de los becarios mayores de 30 años trabaja gratis.

Estos contratos  no permiten cubrir  las mínimas necesidades básicas  de alimentación, ropa, calzado o vivienda. El 70% de estos jóvenes no pueden cubrir estas necesidades básicas con lo que cobran. Son contratos que sólo sirven para engrosar sus estadísticas, y que hagan propaganda electoralista.

La pregunta es ¿Son estos contratos un empleo? No podemos confundir contrato con empleo. Un empleo es un trabajo remunerado que permite vivir dignamente. Para muchas personas, su capital es su trabajo. No tienen otro patrimonio, ni otro poder. Fracasaremos  como sociedad si despreciamos el valor del trabajo.

La reforma laboral que nos deja el PP está acabando con los proyectos de vida de toda una generación.  El reto es darle la vuelta a esta situación. Afortunadamente celebramos que se agota esta legislatura. Nosotros, los socialistas aspiramos a gobernar y  estamos comprometidos con derogar su reforma laboral y devolver la dignidad y los derechos a los trabajadores.