Aquí os dejo mi  artículo en Público.

 

Esta semana se pone fin a la X legislatura. Es momento de balances, de recuerdos, y hasta de despedidas;  pero sobre todo es un tiempo de esperanza. Es tan rápida la política actual, que apenas hay tiempo de hablar del presente y nos ponemos a anticipar el futuro inmediato.  Por eso quiero aprovechar estas líneas para recordar cosas que merece la pena que no olvidemos, y sirvan de referencia para construir el mañana.

No podemos olvidar que hemos vivido cuatro años duros. Duros, sobre todo, de puertas hacia fuera. Mucho sufrimiento en la calle,  situaciones  personales y familiares dramáticas como consecuencia de la crisis y la respuesta de la derecha.

Dentro del Hemiciclo, el trabajo no se nos puso fácil. Todos los grupos políticos hemos estado sometidos al abuso de mayoría que ha llevado a cabo el Grupo Popular y el Gobierno.   Ni tan siquiera cuidaron las formas. Tenían esa mayoría tan absoluta que les permitía sacar adelante todas las iniciativas con los únicos votos de su grupo y  no se conformaron con ello, prefirieron gobernar a base de decretazo. Record histórico  decretos leyes. Esta mayoría, les ha llevado a tambalear los cimientos constitucionales sin complejos.  Reformas legales con claros indicios de vulnerarlos, nos ha llevado interponer más de 30 recursos ante el Tribunal  Constitucional.  Otro lamentable record.

Se da por hecho que tras las elecciones comienza un tiempo de “pactos”, y yo diría que ese tiempo ya ha empezado.  Con alguna anomalía. Siempre he creído que es el gobierno quien tiene la responsabilidad de acordar, de llegar a consensos, de conseguir sacar adelante sus medidas con el mayor apoyo posible.  Y Rajoy  parece que se propuso lo contrario. Ha habido muchos acuerdos, muchos pactos. El Gobierno consiguió  el consenso de la mayoría de fuerzas políticas en contra de sus políticas. Nos opusimos a su reforma laboral, nos opusimos a la reforma educativa o la reforma penal y la ley mordaza. Sorprende ahora escuchar a los dirigentes del PP y del gobierno decir que estamos todos los partidos políticos contra ellos, cuando la realidad es que en esto años fueron ellos los que gobernaron contra todos, frente a todos. Así,  para intentar ver el lado positivo de este tiempo, diría que aprendimos una buena lección. Nada es para siempre. Los derechos no son irreversibles, es posible retroceder.  Y esto nos ha de servir para trabajar en su reconstrucción, y conservación.

Ha habido un avance importante, que no quiero pasar por alto, y es que se ha producido una mayor  implicación política de la ciudadanía española.  Si en algo, no se avanzó suficiente en el desarrollo democrático de nuestro país es que no se consolidaron los deberes como ciudadanos.  Y en este tiempo de ataques a los derechos, se ha despertado el ejercicio de nuestros deberes y el interés y  la participación  en lo público.

Y sobre todo, lo mejor de esta legislatura es que llegó a su fin. Se abre un tiempo nuevo, un tiempo de esperanza.   Poner de nuevo a las personas en el centro de las decisiones  políticas es necesario.  Que los acuerdos  y los pactos se alcancen mirando hacia afuera, buscando el bien común. Es el momento de que  una nueva generación nos responsabilicemos del presente y el futuro de nuestro país.  Liderar  y asumir  este compromiso para, como hicieron nuestros  padres y abuelos ─sin olvidar a las madres y abuelas─, ofrecer un mañana mejor a nuestros hijos e hijas.