El presidente que necesita España

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Os dejo mi artículo en el Blog de Público

 

Parecía que no llegaría, pero sí. Esta legislatura llega a su fin. Y por mucho que Rajoy intentó alargarla esperando el milagro económico, en apenas dos meses estamos llamados a las urnas.

El ambiente preelectoral se respira en los pasillos del Congreso. Especialmente nerviosas las filas del PP. Penúltima sesión de control y Rajoy ausente. Un Rajoy agotado, que ya algunos de los suyos desde Aznar a la Diputada Cayetana Álvarez de Toledo critican en público. Otros muchos lo hacen en privado.

Por eso, creo que no merece la pena hablar de él ni de este PP. Están amortizados por mucho que se empeñen en demostrar lo contrario.

Quiero poner en valor a nuestro candidato a la Presidencia, Pedro Sánchez. No soy una persona aduladora, todo lo contrario, entre compañeros prefiero siempre la crítica constructiva. Pero en este caso, el candidato Sánchez se lo merece.
He pasado con el uno de esos días que marcan las diferencias, que permiten a la ciudadanía comparar unos de otros. Días en que me reafirmo en los valores y en lo que representa el Partido Socialista.

Mientras en el hemiciclo el Ministro de Exteriores enviaba a al psiquiatra a un Diputado de CIU y después hacía aspavientos al Presidente de la Cámara cuando le preguntaba si retiraba esas palabras. O el Ministro de Interior sacaba de contexto y respondía fuera de tono al Diputado Olabarria de PNV. Incluso, fiesta del Grupo Parlamentario Popular con cervezas y aperitivos en las instalaciones del Congreso se produjo esa mañana. No sé muy bien que celebraban.

Como decía, mientras esto ocurría, Pedro Sánchez abordaba los problemas reales de frente.
Fuimos a Puertollano, mi ciudad. Nos reunimos con el comité de empresa de Elcogas y representantes sindicales.

El simple gesto de desplazarse hasta allí , el interés por conocer cómo se sentían estas personas que llegan más de 15 meses de conflicto laboral. Compartir con ellos, con sus familias, con la ciudad la incertidumbre y preocupación por el posible cierre de la central. Esto , ya le diferencia de Mariano Rajoy y su gobierno que no escuchan, no atienden, y ni siquiera cumplen con sus responsabilidades en este asunto y los compromisos que previamente habían adquirido.

No era la primera vez. No lo hizo porque estemos en precampaña. Antes de ser elegido Secretario General de los socialistas se había ocupado de este asunto , había visitado Puertollano y había mantenido algún contacto con los trabajadores.

Pedro Sánchez, mostró interés por lo macro y por lo micro.

Dejó claro que le preocupa y tiene previsto asumir una nueva planificación energética e industrial en España. Sin olvidar a una ciudad como Puertollano en esa apuesta por la reindustrializacion del país.

Pedro Sánchez no se puso de perfil. Apostó por la viabilidad y el futuro de Elcogas. Se comprometió a exigir la pronta actuación del Gobierno. Y sin tapujos dijo que si él sea Presidente trabajará por su continuidad .

No quiso marchar de la ciudad sin encontrarse y pasar a saludar a la militancia, a los simpatizantes que quería trasladar sus propuestas, sus emociones.

Aquí no acabó el día, coincidía esta jornada con la presentación, por la tarde y ya en Madrid, con nuestras propuestas en materia de empleo . Un nuevo Estatuto de las personas Trabajadoras, un plan de choque para la inserción laboral de 700 mil jóvenes sin formación ni empleo. Hay proyecto, hay ideas, y ganas de llevarlas s cabo.

Esto es lo que necesita España. Un presidente capaz de sentarse en una mesa a dialogar. Un presidente que no rehuya los problemas sino que busque soluciones. Un presidente con ambición de transformar y modernizar el país . Un Presidente capaz de acercarse a lo concreto y rozarse con las personas que sufren o tienen dificultades. Un Presidente que asuma retos con optimismo y esperanza. Un Presidente Socialista.

¿Qué es un empleo?

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Aquí os dejo mi artículo en el blog de Público

 

Está el  Gobierno muy optimista con los datos del paro y la recuperación económica.  Hay que valorar estos datos macroeconómicos y desear que cada día sean mejor por el bien de España y de quienes aquí vivimos. Pero no puedo compartir ese optimismo. No lo comparto, porque tras lo datos observo una realidad bien distinta. Una realidad cercana de familiares, amigos o conocidos a los que la recuperación no ha llegado.

La recuperación económica no puede ser a cambio de todo, incluso de la renuncia de los mínimos derechos laborales. La recuperación económica o va aparejada de una recuperación social o no es recuperación. Rajoy y compañía, están en otra clave. Da la sensación que la estadística les impide ver la realidad , o quizás peor, que tras los datos quieren enmascarar su nefasta gestión.

Un buen balance de la reforma laboral del PP es el reciente informe de la OCDE.  Del mismo se extraen algunas conclusiones muy preocupantes como que España tiene la  mayor tasa de jóvenes trabajando de forma involuntaria en empleos a tiempo parcial. Un 22% frente al promedio OCDE 4%. Se constata que su salario  ha descendido un 35% desde 2008 a 2014. La Agencia Tributaria lo sitúa en apenas 500 euros.

Alerta el informe que a la juventud española no le queda más  remedio que aceptar ese tipo de contratos. Es eso o nada. Especialmente importante es la advertencia de que este tipo de “subempleo” afecta a la autoestima, que incrementa el riesgo de padecer pobreza. E incluso incide en la pérdida de competencia o a que su formación quede obsoleta.

Esta es la realidad.  La que está en la calle. La que nos cuentan los periódicos. Los medios de comunicación de nuestro país, traen día sí y día también, ejemplos de la angustia con que viven hoy muchas personas su situación económica como consecuencia del desempleo o del empleo precario.

Me llamó la atención una información que titulaba: “He tenido 130 contratos en dos años”. 130 contratos en dos años son 1,2 contratos a la semana.  Este chico, a efectos de estadísticas contabiliza por cada uno de sus contratos firmados. Bien para Báñez, pero sólo para ella.

Recuerdo también la denuncia de una licenciada en Administración y Dirección de Empresas que reconocía había trabajado en sitios “donde el becario forma al siguiente becario”. Más de la mitad de los becarios mayores de 30 años trabaja gratis.

Estos contratos  no permiten cubrir  las mínimas necesidades básicas  de alimentación, ropa, calzado o vivienda. El 70% de estos jóvenes no pueden cubrir estas necesidades básicas con lo que cobran. Son contratos que sólo sirven para engrosar sus estadísticas, y que hagan propaganda electoralista.

La pregunta es ¿Son estos contratos un empleo? No podemos confundir contrato con empleo. Un empleo es un trabajo remunerado que permite vivir dignamente. Para muchas personas, su capital es su trabajo. No tienen otro patrimonio, ni otro poder. Fracasaremos  como sociedad si despreciamos el valor del trabajo.

La reforma laboral que nos deja el PP está acabando con los proyectos de vida de toda una generación.  El reto es darle la vuelta a esta situación. Afortunadamente celebramos que se agota esta legislatura. Nosotros, los socialistas aspiramos a gobernar y  estamos comprometidos con derogar su reforma laboral y devolver la dignidad y los derechos a los trabajadores.

¿Debatimos?

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Este es mi artículo de ayer en el blog de Público.

El debate, confrontar ideas, el valor en la palabra, los argumentos… son la esencia del Parlamento.

Los nuevos tiempos nos llevan a concretarlo todo en 140 caracteres, a sintetizar una idea o un proyecto en veinte segundos. Buscar una portada o un buen titular nos lleva, en ocasiones, más tiempo y esfuerzo que la propuesta que hemos trabajado y queremos presentar.

En el caso de la televisión, la importancia de un minuto de telediario ha evolucionado a encontrar un hueco en las programas de tertulias. A veces, he tenido la sensación de que el foco y la atención política de los españoles había cambiado de lugar, del Congreso a los platós de televisión.

No me preocupa ni me molesta, todo lo contrario, me gusta. Creo firmemente en el papel que los medios de comunicación tienen en democracia. Valoro el trabajo de los periodistas. Confío en las redes sociales como canales de participación. Interpreto el interés y el consumo de información política en nuestro país como un avance en nuestra conciencia ciudadana.

El debate político del siglo XXI en nuestro país se produce en todos estos canales: prensa, radio, televisión e internet. Y, como digo, me gusta.

Pero creo que esto no es incompatible con que el buen parlamentarismo. Con que el Congreso y sus debates mantengan la solemnidad que merece lo que representa como sede de la soberanía. Lamentablemente, no siempre sucede.

En esta legislatura que acaba, el Gobierno de Rajoy ha ignorado el Congreso de los Diputados. Se ha producido el abuso de la mayoría absoluta del PP que, a golpe de decreto, ha limitado nuestra labor legislativa.

Rajoy, personalmente, ha ninguneado la institución. Por ejemplo, negándose a comparecer a la más de veinte solicitudes del Grupo Socialista para que se explicara en relación a lo ocurrido con el caso Gürtel.

Esta misma semana, se han producido dos debates que son la guinda a esta actitud de desprecio a la democracia y sus instituciones. El primero, el que se refiere a los presupuestos, que condicionarán a un futuro Gobierno. Y el segundo, una reforma unilateral y urgente de la Ley del Tribunal Constitucional con un claro objetivo electoral.

Ante el desafío independentista en Cataluña, sólo se les ocurre la provocación y la amenaza. El titular o el tuit que resume esta iniciativa sería: “Se acabó la broma”. Estas fueron las palabras del señor Albiol, el candidato del PP en estas elecciones. Estas palabras no se produjeron en la sede del PP sino en el Congreso de los Diputados.

Ha sido este debate, y la intervención de Antonio Hernando, el portavoz del Grupo Socialista, el que por unos minutos nos hiciera recuperar la grandeza del debate parlamentario. Ha despertado la atención de todo el hemiciclo, mereciendo el reconocimiento de los que tienen posiciones diferentes.

Una intervención que crea la necesidad de leerlo en el diario de sesiones.

Una intervención fundada, argumentada jurídicamente. En sus palabras dejó clara la posición política de los socialistas.

España y Cataluña, nuestra convivencia, deben sostenerse sobre los valores de la democracia. La política, el debate, las ideas, confrontar y acordar.

Lamento que de nuevo el PP no haya estado a la altura que merece el Parlamento y nuestro país.

Os animo a seguir los debates por cualquier canal, y a “ponernos nota” en las urnas.

 

Los Presupuestos Generales del Estado como cartel electoral

Os dejo mi artículo en el blog de Público del 8 de julio.

Los programas electorales son un elemento fundamental. Con ellos los partidos políticos nos presentamos ante los ciudadanos y marcamos cuáles son nuestros compromisos. Son un verdadero “contrato ciudadano”. La pasada semana me gustó ver cómo el presidente de mi comunidad, Emiliano García-Page, hacía entrega del mismo al presidente de las Cortes y reiteraba en la sesión de investidura el compromiso de cumplirlo y desarrollarlo a lo largo de la legislatura.

Y los presupuestos de cualquier administración son la herramienta donde se concreta el desarrollo de estos documentos programáticos. Así, se puede decir que los Presupuestos Generales del Estado son las leyes más importantes que cada año aprueba el Parlamento. O, más coloquialmente, diría que aquello que no está en los Presupuestos no existe. Desde infraestructuras, políticas de becas o inversión sanitaria, hasta el último plan o estrategia de cualquier departamento ministerial, deben contar con reflejo presupuestario para poder llevarse a cabo.

Tanto los programas electorales como los presupuestos son fundamentales para cualquier formación política con ambición de gobierno. Conforman una parte esencial de las reglas democráticas: se asumen los compromisos con la ciudadanía contemplados en el programa electoral y, para darles cumplimiento, deben reflejarse en los presupuestos.

Así venía siendo hasta que el Partido Popular y el Gobierno de Rajoy se emborracharon de mayoría absoluta. Tal ha sido su borrachera que han terminando ejerciendo un abuso de mayoría absoluta, aprobando leyes y adoptando decisiones muy importantes contra el resto de grupos parlamentarios y con un amplio rechazo social. Valgan como ejemplos la reforma laboral, la ley de educación o la ley mordaza.

Tal es así que empezaron incumpliendo su programa electoral a la semana de llegar a la Moncloa, como el propio presidente llegó a decir en la tribuna del Congreso, y se marcharán utilizando unos Presupuestos Generales del Estado como cartel electoral.

Hace cuatro años en el PP sabían que el programa que presentaron a los ciudadanos no era el que iban a desarrollar en su gobierno. Como las cuentas de sus gastos electorales no se correspondían con las que realmente tenían y pagaban en B. E igual que ahora saben que los presupuestos del 2016 no serán veraces sino una manera de intentar engañar de nuevo a la ciudadanía.

El Gobierno está utilizando el calendario presupuestario para ajustarlo a sus tiempos electorales, anteponiendo los intereses partidistas a los intereses del país. Esto es lo que han estado haciendo toda la legislatura.

Pero ahora ocurre que esa “borrachera de mayoría absoluta” está en fase de resaca. Saben que se acabó la “fiesta” y que la realidad es que lo que fuera una apoyo electoral mayoritario es ahora un claro rechazo de la mayoría de nuestra sociedad.

En los días en los que la situación de Grecia y de los griegos urge un esfuerzo de responsabilidad política en el ámbito europeo, en nuestro país asistimos a una nueva muestra de irresponsabilidad de quien nos preside.

Rajoy se ha lanzado a la campaña electoral de las próximas generales y no tiene pudor en utilizar los presupuestos como el primer mitin.

Si a Rajoy le quedara un pizca de decencia política no presentaría los Presupuestos Generales del 2016, sino que convocaría unas elecciones para que se pudiera expresar en las urnas una ciudadanía que está clamando un cambio de gobierno.

 

Vídeo

Pregunta en pleno Prisión Permanente

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Aquí os dejo el vídeo de mi pregunta al Ministro de Justicia en el pleno del día 8 de julio, sobre la prisión permanente revisable, así como el recurso de inconstitucionalidad que el Grupo Parlamentaria Socialista y el resto de grupos parlamentarios a excepción del PP presentamos el 30 de junio pasado.

Recurso Inconstitucionalidad CP prisión permanente

 

Los Presupuestos Generales del Estado como cartel electoral

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Os dejo mi artículo del Blog de Público

Los programas electorales son un elemento fundamental. Con ellos los partidos políticos nos presentamos ante los ciudadanos y marcamos cuáles son nuestros compromisos. Son un verdadero “contrato ciudadano”. La pasada semana me gustó ver cómo el presidente de mi comunidad, Emiliano García-Page, hacía entrega del mismo al presidente de las Cortes y reiteraba en la sesión de investidura el compromiso de cumplirlo y desarrollarlo a lo largo de la legislatura.

Y los presupuestos de cualquier administración son la herramienta donde se concreta el desarrollo de estos documentos programáticos. Así, se puede decir que los Presupuestos Generales del Estado son las leyes más importantes que cada año aprueba el Parlamento. O, más coloquialmente, diría que aquello que no está en los Presupuestos no existe. Desde infraestructuras, políticas de becas o inversión sanitarias hasta el último plan o estrategia de cualquier departamento ministerial, debe contar con reflejo presupuestario para poder llevarse a cabo.

Tanto los programas electorales como los presupuestos son fundamentales para cualquier formación política con ambición de gobierno. Conforman una parte esencial de las reglas democráticas: se asumen los compromisos con la ciudadanía contemplados en el programa electoral y, para darles cumplimiento, deben reflejarse en los presupuestos.

Así venía siendo hasta que el Partido Popular y el Gobierno de Rajoy se emborracharon de mayoría absoluta. Tal ha sido su borrachera que han terminando ejerciendo un abuso de mayoría absoluta, aprobando leyes y adoptando decisiones muy importantes contra el resto de grupos parlamentarios y con un amplio rechazo social. Valgan como ejemplos la reforma laboral, la ley de educación o la ley mordaza.

Tal es así que empezaron incumpliendo su programa electoral a la semana de llegar a la Moncloa, como el propio presidente llegó a decir en la tribuna del Congreso, y se marcharan utilizando unos Presupuestos Generales del Estado como cartel electoral.

Hace cuatro años en el PP sabían que el programa que presentaron a los ciudadanos no era el que iban a desarrollar en su gobierno. Como las cuentas de sus gastos electorales no se correspondían con las que realmente tenían y pagaban en B. E igual que ahora saben que los presupuestos del 2016 no serán veraces sino una maneras de intentar engañar, de nuevo, a la ciudadanía.

El Gobierno está utilizando el calendario presupuestario para ajustarlo a sus tiempo electorales. Anteponiendo los intereses partidistas a los intereses del país. Esto es lo que han estado haciendo toda la legislatura.

Pero ahora ocurre que esa “borrachera de mayoría absoluta” está en fase de resaca. Saben que se acabó la “fiesta” y que la realidad es que lo que fuera una apoyo electoral mayoritario es ahora un claro rechazo de la mayoría de nuestra sociedad.

En los días en los que la situación de Grecia y de los griegos urge un esfuerzo de responsabilidad política en el ámbito europeo, en nuestro país asistimos a una nueva muestra de irresponsabilidad de quien nos preside.

Rajoy se ha lanzado a la campaña electoral de las próximas general y no tiene pudor en utilizar los presupuesto como el primer mitin.

Si a Rajoy le quedara un pizca de decencia política no presentaría los Presupuestos Generales del 2016, sino que convocaría unas elecciones para que se pudiera expresar en las urnas una ciudadanía que está clamando un cambio de gobierno.

 

Aquí una radical

Os dejo mi artículo en mi Blog de  Público  

Que las elecciones generales están a la vuelta de la esquina es una evidencia; incluso en la hipótesis de que Rajoy quiera agotar la legislatura y convocarlas en noviembre apenas quedan cinco o seis plenos ordinarios en el Congreso de los Diputados.

Lo que también está claro es que cada uno se lo toma a su manera. En el PSOE, por ejemplo, lo afrontamos con optimismo e ilusión. Este domingo Pedro Sánchez se convertirá formalmente en nuestro candidato a La Moncloa. Estamos trabajando en nuestro programa y propuesta para el futuro de nuestro país.

Decepciona la actitud del PP. El Gobierno agotado y un presidente sin ganas, ahogados por la corrupción. Lo peor es la estrategia. Pasan al ataque con el único argumento del miedo y como protagonista un PSOE radical.

En la sesión de control, el señor Mariano Rajoy acusaba a Pedro Sánchez de representar a un partido de “izquierda radical, extremista y alejado de toda centralidad”. E, incluso, nos atribuye a nosotros la responsabilidad sobre los actos de concejales de otros partidos políticos.

Esta es la actitud de los miembros del Gobierno y dirigentes del PP desde el día 24 de mayo. No sólo lo hacen en actos de partido, no tienen pudor en hacerlo en rueda de prensa del Consejo de Ministros, en actos institucionales o en sede parlamentaria, como ocurrió esta semana. No han aceptado lo que los españoles y españolas manifestaron en las urnas. Y parece que la nueva forma de comunicación se construye sobre estos mimbres. Su eslogan: ¡Qué miedo, que viene la izquierda radical!.

Si tan preocupados están por la política de comunicación deberían saber que no es acertado definir a algo o alguien de manera opuesta a como es percibido por la inmensa mayoría.  De nada les sirve acusar a los socialistas de algo que nuestra historia y nuestros hechos desmienten.

Lo que ellos llaman izquierda radical, para los ciudadanos de nuestro país es centroizquierda, según los propios estudios del CIS. Estudio, por cierto, que al PP lo sitúa como cercano a la derecha extrema.

Insisto, su error es no valorar la inteligencia de la ciudadanía. De nada sirve acusar de radical a quien con sus actos y proyectos evidencia un claro compromiso socialdemócrata.

Miren en Twiter, Facebook, hemerotecas o archivos históricos y siempre encontraran al Partido Socialista Obrero Español tras la bandera de la igualdad, la libertad, la solidaridad y la cohesión social.

En la defensa de estos principios sí somos radicales. Aquí una radical socialista.

Sí, somos radicales cuando se trata de defender la igualdad entre todos los seres humanos.

Sí, somos radicales cuando se trata de defender la libertad.

Sí, somos radicales cuando se trata de defender la solidaridad.

Sí, somos radicales cuando se trata de defender la cohesión social.

Pues eso, que no tenemos ningún complejo en defender lo que somos y representamos. Y si para Rajoy y compañía esto es ser radicales, pues somos unos radicales.

Y deben saber que esta radicalidad o sectarismo que predican de nosotros no deben buscarla como consecuencia de los planeamientos de otros partidos políticos como Podemos. Ha sido la gestión de este gobierno, su destrucción de las bases y pilares sobre que habíamos construido nuestro país en los últimos 30 años, los que provocan la posición clara de los socialistas para recuperar una España más igual, con mayor libertad, solidaria y cohesionada.